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Historia del Municipio
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Esto es un breve resumen de la Historia de la Villa de Casas de Don Pedro

No existen documentos escritos que nos revelen el origen histórico de la población. Hace algunos años, se encontraron en los alrededores del pueblo, restos de varios asentamientos romanos, como monedas, trozos de vasijas, pedazos de mosaicos, etc... Algunos de estos restos se encuentran en el Museo Provincial situado en el Palacio de las Veletas de Cáceres.

Conocemos por algunos escudos de piedra, que representan la "Cruz de Alcántara", colocados en las fachadas de algunas viviendas, que por los siglos XII o XIII ya existiera esta villa donada a la Orden de Alcántara, para la repoblación y colonización de Extremadura, una vez terminada la Reconquista.

Existen además, otros escudos de piedra, que representan una encina con dos jabalíes rampantes representativos más bien de la ciudad de Trujillo, posiblemente de algunos nobles de estas tierras afincadas en la localidad.

En el año 1314, Casas de Don Pedro figura como lugar perteneciente al Señorío de Puebla de Alcocer. Por estos años, está al frente de estos territorios Don Diego García de Toledo, mayordomo del infante Don Pedro, al que probablemente se debe el nombre de la población, unos cincuenta años antes de Don Pedro I "El Cruel".

En 1344 pasa el Señorío a Don Bernart de Cabrera hasta que en 1445 (en esta fecha ya tenía consideración de aldea). Don Juan II concede a Don Gutierre de Sotomayor, Gran Maestre de Alcántara, dicho Señorío

Escudo de la Fachada de la Iglesia

, que posteriormente lo transformó en Mayorazgo para sus hijos, los Condes de Belalcázar, que sucesivamente fueron los señores de Casas de Don Pedro. Dos de ellos fueron Don Alfonso II de Sotomayor, casado con Doña Isabel de Castro, de la familia real portuguesa año 1497, y cuyos escudos están en la fachada de la Iglesia Parroquial y Don Francisco I de Sotomayor casado con la heredera del Ducado de Béjar, Doña Teresa de Zúñiga en 1518 y que sería después el III Duque de Béjar. Sus escudos están en la clave la cúpula y en esta época se debieron reformar la Capilla Mayor y colocar el Retablo, donación, de sus padres Don Alfonso y Doña Isabel.

 

Los Sotomayor, Condes de Belalcázar, ejercen su Señorío sobre Casas de Don Pedro, durante más de doscientos años razón suficiente para unir simbólicamente esta Casa a la Villa de Casas de Don Pedro.

Por último, Don Juan Manuel Diego López de Zúñiga, Duque de Béjar, concedió la licencia para que los vecinos de Casas de Don Pedro, solicitaran del Rey Felipe V el "PRIVILEGIO DE HACERSE VILLA" en 1731 y que consiguieron dos años después tras una laboriosa tarea de deslindes y ajustes con las vecinas villas de Puebla de Alcocer y Talarrubias, no muy favorables a los de Casas de Don Pedro, llega por fin en 1.733 en que, con la benevolencia del Duque de Béjar y la gracia real de Felipe V, mediante Real Cédula firmada en Sevilla el 23 de febrero de 1733, Casas de Don Pedro se libera de todo señorío y se hace villa con todos los derechos y obligaciones del caso. Desde ese momento Casas de Don Pedro adquiere el rango de villa, con justicias propias, cuando con horca y picota, e independiente de todo señorío. Los habitantes de Casas de Don Pedro recibieron las llaves de la independencia y así continúan en la actualidad.

Cuando esta población se hizo villa, contaba con escaso caserío y población. En un plano de la época, que se conserva en el Archivo Diocesano de Toledo, el perímetro del pueblo abarcaba desde la Iglesia, Plaza del Sagrado Corazón a Zamora, Fuente Nueva al Pilar, a la Plaza del Ayuntamiento y actual calle de la Constitución hasta la Plaza de la Virgen. Se censaron unos cien vecinos, con unos 500 habitantes. Tenía una carnicería y un comercio de ultramarinos, una Iglesia y cinco ermitas.

Se celebraron grandes fiestas el día en que se leyó públicamente la Cédula Real y Privilegio de la villa depositándose en el Archivo Parroquial el documento.